Hola a todos
De nuevo en el hogar, rodeada de todo lo que amo. De mi hija, mi gata família y
amigos, con una nueva visión y llena de confianza en mi trabajo.

Mi estancia en México ha sido toda una experiencia enriquecedora. De nuevo un
viaje al interior, dejando atrás el viejo costal de viejos recuerdos y daños
mentales que nos llevamos con nosotros, aprendiendo a la adaptación de nuevas
costumbres, palabras y gente importante para compartir a corazón abierto.

Como visión de mi viaje he aprendido a ver como es la mayoría de la
constitución corporal de la persona y como el cuerpo se adapta a los miedos
reprimidos, a los que no se exteriorizan.

Y que cuanto mas reprimimos más rápido se produce la posición de defensa ante
lo que nos asusta. Desatar los lazos es a veces una tarea difícil, aunque la
mejor manera es enfrentarse a ellos y darse cuenta de que todo es mental. Que
no hay mas daño que la palabra mental que te habla con desafío diciéndote que
no vas a ser capaz. Si le das poder la vas a creer, pero si la desafías, es
ella la que se destabiliza y tu desatas esa vieja y errónea idea.
Se aprende mucho cuando no estas en la rutina cotidiana,
cuando puedes compartir con amigos sin miedo a mostrar lo que eres con todo lo
que tienes, la confianza total para expresar sin reprimir y ver como mi mismo
cuerpo es el que experimenta lo que ahora os cuento. Y a la vez poder
compartir el experimento con los amigos con los que me rodeé en este viaje.

Hace poco leía como se diferencia el comportamiento animal del
humano. Lo mejor es que no tienen sentimientos cruzados o potenciados por el
remordimiento y sentimiento de culpabilidad. Actúan por su instinto por el
subconsciente y simplemente se ponen en acción. Pienso, siento y actúo.

He tenido la gran oportunidad de trabajar con una tigresa
con varias patologías y he sentido esa sensación. Y ha sido un gran placer y lo
que mas grande siento es el haber podido experimentar mis sensaciones
corporales sin hacerles caso a los miedos de los amigos que me decían que no lo
hiciera, jaja al principio y como os decía pensé en esos recuerdos de
pensamientos de cariño de los amigos, que no dejan de estar cargados de sus
propios miedos y que alimentan los nuestros. Como este ejemplo pasa en todo. Si
alimentamos nuestro costal con estos y con los nuestros, nos llevamos una carga
doble.

Así que decidí solo escucharme a mí y a lo que mi cuerpo me
decía, con la misma sensación que la de los animales. Y es toda una experiencia poder escuchar la vibración ósea de un animal de estas características. Un enorme y bello felino.
Y la bondad del animal que a pesar de su sufrimiento al tener un fémur roto
aguantó que la tocáramos con la ilusión y las ganas de que se pusiera bien. Mis
alumnos y amigos Silvia y Sergio y la ayuda de Maira que es la que presta
servicio en el zoo de León nos abrieron las puertas para colaborar en la
curación de la tigresa.

Todo esto es genial para mí. Supone el Amor incondicional y la entrega
de querer y poder ayudar en el proceso.

JAJA este es un pequeño puma que se hará grande, ahora aún te puedes acercar con mucha tranquilidad y reir con sus ocurencias y tanto ella como yo ganas de descubrir.

Es un gran placer que me encanta compartir y recordar ya que es un recuerdo muy grato y feliz para recordar en momentos serios y hacerlos divertidos recordando las cosquillas de la pumita que olia mi cabello atraida por un silvido que yo hacia recordando el llanto de una gata, jajaj lo aprendí de mi gran gata Tara, y funciono tambien con los pumitas.

Bueno amigos me encantó compartir.
un abrazo y feliz regreso a todos